ESPIRITU SANTO VEN !!!

Cree usted en los milagros???

     ¿Cree usted en los milagros?






 

 


¿Puede obrar Dios un milagro en su vida? Píenselo detenidamente. ¿Lo ha hecho? A partir de una revisión de cuál es nuestro grado de fe hacia el poder divino, podríamos determinar si nos estamos moviendo o no en la dimensión de los hechos que escapan a la lógica y fuerzas humanas.

Cuando vamos a las Escrituras hallamos la historia reveladora y a la vez apasionante de un hombre que parecía tener todo en contra. Se encuentra en el Evangelio de Lucas, capítulo 18, versículos del 35 al 43. ¿Lo ha leído? Si no es así, lo invito para que lo hagamos ahora.

Una historia como la nuestra

La historia del ciego de Jericó es muy similar a la de millares de personas, por el cuadro de miseria física y espiritual. Es más, posiblemente refleja la situación por la que usted atraviesa ahora.

Humanamente no había solución para su enfermedad. La ciencia de la época, con sus limitaciones, lo había desahuciado (versículo 35). Esa dolorosa circunstancia lo mantenía sumido en el marginamiento.

El curso de la historia puede cambiar

Sin embargo—como ocurrirá también en su vida—, el curso de la historia de la vida de este hombre, cambió. Ocurrió cuando el Señor Jesús hizo presencia en aquella ciudad. La esperanza anidó en su corazón (versículo 36).

El Maestro llegó a Jericó para cambiar el curso de la existencia de las personas necesitadas (versículo 37), como igual puede ocurrir con su existencia hoy.

Este momento puede ser el comienzo de una vida renovada. Él representa el único camino sólido y eficaz hacia el cambio.

Vaya a Él en busca de su milagro

Como lo hizo el ciego, usted debe ir al Señor Jesús en procura de aquél milagro que tanto necesita. Él es la respuesta a la sanidad física que requiere y que los médicos le han dicho que es imposible de lograr. También puede traer crecimiento a su vida espiritual (lea el versículo 38).

Por supuesto y como le ocurrió a aquél hombre, es probable que haya quienes procuren disuadirlo, pero no lo permita (versículo 39). No está bien que demos margen a los incrédulos. Tome como ejemplo a esta persona, que perseveraba en reclamar un milagro.

Aunque todos lo ignoraban, el Maestro se ocupó de él (versículos del 40 al 43). Fue específico: "¿Qué quieres que te haga?" En su caso: ¿Qué milagro necesita?¿Está dispuesto a entrar en esa dimensión maravillosa en la que ocurren portentos, señales y maravillas?

Hoy es ese día. ¿Cómo hacerlo? En oración. Clamando. Perseverando. Sin prestar oídos a los incrédulos.

Los hombres de Dios se caracterizaron por perseverar. La Biblia abunda en ejemplos. Noé, Abraham, José, Moisés, Josué, David y Jeremías son algunos testimonios reales de que alcanzar las promesas del Señor y ver realizadas las metas no es el fruto de abrir y cerrar los ojos, sino que en muchas ocasiones obedece a un proceso en el que avanzar, así sea paso a paso, reviste particular importancia.

Asi dice el Señor: "Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre" (Mateo 7:7- .

Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!" (versículo 11).

¿Por qué demora Dios la respuesta a nuestras oraciones?

Usted y yo tenemos libertad de clamar porque tenemos acceso al trono celestial. En las Escrituras leemos una premisa del autor de la carta a los Hebreos: "Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitamos" (Hebreos 4:16.

¿Por qué demora Dios la respuesta a nuestras oraciones? Hay por lo menos cuatro razones que comparto con ustedes. La primera, para probar nuestra sinceridad; la segunda, para probar nuestra fe (fortalecernos); la tercera, porque albergamos pecado: rebelión, amargura, falta de perdón, desobediencia etc., y la cuarta, para enseñarnos a perseverar hasta el tiempo perfecto de Dios en el cual se produce la respuesta.

No permita jamás que el enemigo de los cristianos, Satanás, le haga sentir indigno de ir a la presencia de Dios en oración; tampoco deje que siembre dudas en su mente y rechace todo pensamiento de distracción que traiga su corazón cuando está orando. Dios tiene su momento perfecto para darnos respuesta, confiemos en El.

Cuando vaya al Señor Jesucristo en oración, hágalo con fe y perseverancia. Nada impida que siga adelante, en clamor, así la respuesta no se produzca de inmediato. La oración libera el poder de Dios sobre su vida y la de quienes le rodean.

No se detenga. Siga clamando. Recuerde siempre que el secreto está en la perseverancia (Lucas 18:1-18). La respuesta divina se producirá en el tiempo perfecto de Dios!!!


 







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